La pionera de la estiba gallega

Suma casi dos décadas en el engranaje portuario. Empezó en Bouzas moviendo vehículos, después fue inspectora y, tras el cierre de su empresa en la pandemia, se animó a realizar el curso de estibadora. Durante unos años, encadenó contratos temporales hasta que accedió al colectivo de estibadores vigueses (Sagep), donde es la única mujer entre más de un centenar de compañeros. «Y no permito que nadie haga mi trabajo. Yo lo elegí. Estoy aquí porque quiero y puedo», asegura sin perder su perenne sonrisa.