En Cuntis hay un grupo que no nació en un garaje mítico ni en una gran sala, sino en ese tiempo raro en el que el mundo se quedó en casa y la cabeza buscó aire: la pandemia. Así lo cuenta Javier, cantante y uno de los impulsores de Os Palleiráns, una banda que convierte lo rural —con su memoria, su humor y su orgullo— en un motor musical. La iniciativa surge de esa necesidad de reencontrarse, de «comer el pulpo» y de recuperar el ritual de juntarse, conversar y celebrar lo cotidiano.