Querido amigo que ahora me lees desde el otro lado de la pantalla: tranquilo, respira. Baja ese escudo de "no todos los hombres" y relájate. Vengo en son de paz a pesar de los tiempos de III guerra mundial que vivimos. Aunque las cloacas de la manosfera (un fenómeno online que recoge a distintas comunidades, principalmente formadas por hombres, que defienden la masculinidad tradicional y comparten discursos abiertamente misóginos, antifeministas y reaccionarios) te hayan dicho que el feminismo es una especie de inquisición moderna diseñada para capar tu esencia, prohibirte el fútbol y tus salidas con los colegas, "porque estamos zumbadas y te la podemos liar". Tengo una noticia que darte: te quiero. Pero te quiero de aliado, de amigo, de 'partner in crime', de compañero, de amante, de lo que sea, pero te quiero; te quiero a mi lado. Ser un aliado en 2026 no es tan difícil, aunque requiere algo de voluntad. El primer paso es superar el trauma del término "feminazi". Ese concepto tiene la misma base científica que los unicornios: ninguna. Se usa para asustarte, para que pienses que si nos dejas ser libres, tú dejas de existir. Pero aquí va el secreto: tu masculinidad no es un castillo de naipes que se cae porque una mujer decida no casarse, ni tener hijos o no reírte un chiste malo.