Los hongos llevan millones de años perfeccionando estrategias para sobrevivir en entornos cambiantes. Algunos, además, han desarrollado una capacidad preocupante: modificar su propia forma para adaptarse al medio y, en determinadas circunstancias, invadir el organismo humano. Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Murcia (UMU) ha descifrado parte de ese mecanismo biológico.