Aleluya. Nos veníamos preguntando por los motivos reales de la destitución de José Ángel Antelo de la dirección de Vox en Murcia, y ya tenemos la respuesta. Tarde y mal, pero algo tenemos. Al principio, el partido de Abascal intentó colarnos que la caída en desgracia de su líder provincial se debía a un relevo natural, a la necesidad de un reinicio, de una preparación previa a la posibilidad de un escenario electoral, incluso se pretendió que pasara por una dimisión voluntaria. Dado que Antelo presentó resistencia, amagaron con insinuaciones genéricas: desorden orgánico, ineficiencia, problemas de entendimiento, descontento interno... Conforme se acentuaban las críticas del depuesto se añadían nuevos matices a las causas de la destitución, en las que ya se incluían sus propias reacciones. Un círculo vicioso en el que Vox trataba de explicar que Antelo había sido destituido por las declaraciones posteriores a su destitución, incurriendo en anacronía.