Todo lo que perder

Es imposible negar lo evidente. El mundo está inmerso en una guerra que todavía no nos atrevemos a calificar como mundial, pero que, indiscutiblemente, es de consecuencias globales. Es ahora el preciso momento en el que debemos preguntarnos quién nos ha traído a este abismo. Habitamos desde hace más de quince años un mundo lleno de incertidumbres, paradigmas y relatos que redimensionan la realidad bajo augurios catastróficos. La hipérbole, el insulto, la crispación, el discurso del odio, la dialéctica amigo/enemigo, la recuperación de los nacionalismos, la xenofobia, la polarización de cualquier debate, la cleptocracia, las mentiras, las redes, la privatización de la política y tantos y tantos factores que, convenientemente dispersados sobre nuestras democracias, han conseguido cumplir una estrategia perfectamente diseñada.