La quinta derrota del Celta en Liga ante su afición dejó un amargo poso porque llegó de rebote en el descuento, después de que Aspas mandase un balón al palo, y como consecuencia de una acción en la que los célticos reclamaron falta sobre Fer López que el colegiado pasó por alto. Pero este nuevo tropiezo en casa comenzó a gestarse pronto, con un despiste en un córner que Tchouameni aprovechó para abrir el marcador. Los célticos llegaban a la cita con unas altas expectativas de sumar la quinta victoria consecutiva ante un rival diezmado por las bajas y en dinámica negativa tras encadenar dos derrotas. Tras el partido, Giráldez analizó la anatomía de una derrota que «escuece», además de dejar «chafados» y «fastidiados» a los célticos, que buscan alivio en el sexto puesto que seguirán ocupando el lunes y en el ilusionante duelo europeo con el Lyon.