Salamanca, el “territorio Mañueco” que resiste como uno de los feudos sólidos del PP ante la conquista de Vox

El Partido Popular ha gobernado 38 años en Castilla y León y su candidato a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco , ha ostentado cargos públicos y de partido 31 de ellos. Lo ha sido todo desde su natal Salamanca , uno de los feudos del PP que mejor han resistido al avance de Vox. Concejal, presidente de la Diputación, consejero de la Junta, procurador en Cortes, alcalde de la ciudad, presidente autonómico desde 2019. Una carrera que el líder de su partido, Alberto Núñez Feijóo , blande en esta campaña como ejemplar frente al aventurerismo del la ultraderecha y sus advenedizos representantes. Ese discurso es efectivo en Castilla y León, una comunidad conservadora en el sentido más estricto de la palabra : donde lo nuevo, lo diferente, las sorpresas, los sobresaltos no son del gusto mayoritario. Aquel “virgencita, virgencita, que me quede como estoy” o “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Más de un millón de nacidos en esta autonomía viven fuera de ella. Dentro, no llegan a los dos millones y medio . La edad media de la población (48,4 años), el porcentaje de mayores de 65 (26,2%) y mayores de 80 (9,23%) es superior a la media española. La disrupción de Vox, encarnada la pasada legislatura en el estridente Juan García-Gallardo , incomoda a un público que sobre todo quiere preservar el status quo . Y nadie representa el status quo en Castilla y León como el PP. “La motosierra de Milei no se entiende en ciudades como Salamanca” , sentencia Eddy Sánchez Iglesias, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid y buen conocedor de la realidad salmantina. “Vox va contra la administración pública y la universidad pública y en Salamanca el funcionariado y los estudiantes sostienen de lunes a domingo el otro gran pilar que es la hostelería local”, reflexiona. Y añade: “El entorno rural, que es muy importante en la provincia y no tiene gran empresariado como puede ocurrir en Murcia, está muy condicionado por las políticas europeas y por las diputaciones, contra las que Vox se dirige también”. Habla de Salamanca pero esta explicación se puede trasladar a otras capitales de provincia y provincias poco industrializadas que sin el empleo público y los fondos públicos no podrían sostenerse. El alcalde de Salamanca, sucesor de Mañueco en ese cargo y presidente popular en la provincia, no pasa convocatoria de campaña sin recordar que dirige “uno de los Partidos Populares más fuertes de España” , entre los cinco más. En las municipales de 2023, el PP salmantino reafirmó su hegemonía recuperando la mayoría absoluta en el Ayuntamiento, tras gobernar con Ciudadanos y temer tener que hacerlo con Vox. “Salamanca resiste para el PP por una combinación de factores. Una tradición política y social muy arraigada conservadora moderada y una base social muy amplia que combina sectores rurales y urbanos”, apunta Carolina Plaza Colodro, profesora de Ciencia Política de la Universidad de Salamanca. “En una estructura económica basada en la administración pública, el comercio y la agricultura, se prefiere un discurso más tradicional que las opciones más radicales o disruptivas”, señala la experta. Además en Salamanca no hay “percepción de conflicto” sobre los temas que Vox politiza como sí puede haberla en otras provincias. “La inmigración no es un tema tan importante aquí, ni las cuestiones de género quizás tanto y el tema de la unidad de España en su momento movilizó pero el PP politizaba y recogía esa preocupación también”, explica la profesora. Vox se presenta como el partido del campo pero en realidad no le está siendo tan fácil penetrar realmente más allá de las capitales de provincia y su alfoz en Castilla y León porque es inasumible para ellos, y más con las constantes expulsiones y deserciones internas, aspirar a tener un despliegue territorial como el que ha tejido el PP durante décadas. “No podemos olvidar toda la red clientelar que tiene el PP , su influencia en pueblos y en ciudades. Vox no tiene una estructura tan sólida y por eso el voto para muchas personas es automático, no ha logrado romper esa inercia”, indica la profesora Plaza. A Vox, como ya le ocurrió a Ciudadanos, le cuesta penetrar allí donde más trabajo supone: se requiere de mucho dinero, mucha gente y mucho tiempo para llegar hasta el último pueblo. Y Castilla y León es la comunidad con más municipios de España: 2.248, más de la mitad de los cuales no superan los 500 habitantes. En esta campaña electoral, tanto Mañueco como quienes le acompañan recuerdan, con tranquilidad pero sin falta, que “el campo siempre ha estado ahí” y que tradicionalmente los ha apoyado a ellos. El discurso antisistema de Vox o esa presentación como outsider cala entre los más jóvenes, de manera muy llamativa entre adolescentes a quienes les queda para poder votar, y entre lo que el profesor Sánchez caracteriza como “el último hijo de una familia conservadora, que quiere hacer algo diferente”. Mañueco repite en sus mítines que su campaña no es para redes sociales y lo hace con el fin de señalar que Vox no pasa de ahí: palabrería frente a gestión de casi cuatro décadas. El líder de Vox, Santiago Abascal , que funge como candidato por encima del candidato oficial, Carlos Pollán , está peinando municipios de todos los tamaños continuamente para lograr llegar adonde no alcanzan por falta de estructura de partido y de arraigo. En el flamante Palacio de Congresos de Salamanca, Pollán proclamó que estaban en disposición de penetrar también en “territorio Mañueco” . Solo la noche electoral, que el presidente de la Junta cierra siempre con los suyos en un hotel céntrico de su Salamanca aunque tenga que hacer primero presencia en la capital no oficial que es Valladolid, dirá si la tendencia al alza de Vox en todo el país le abre camino también en feudos donde el Partido Popular es el representante de un sentido común conservador.