Hay lugares que rompen tópicos y este es uno de ellos. En el imaginario colectivo, la provincia de Córdoba es sinónimo de campiña, patios blancos... pero basta con tomar la carretera que asciende hacia la Cueva de los Murciélagos para descubrir un paisaje que descoloca: paredes verticales, roca desnuda y un cañón que bien podría estar en los Picos de Europa.