Maleducados

Hace unos meses tuve un accidente doméstico, con nocturnidad, consistente en patada a canapé traidor, más que de puntera, de uñera. A la fuerza centrífuga de mi poderosa pierna trazando el arco ascendente le sumamos la energía potencial que mi hipertrofia muscular me procura, lo que dio como resultado uña del gordo dominante doblada por su mitad en 90º hacia arriba. Me hice un vendaje con papel de cocina y unas gomas y seguí durmiendo tan ricamente, no se ni como la verdad. Un par de días después me acordé de los finguers congelados de Juanito Oiarzábal y decidí ir a urgencias, por si acaso, acompañado de mi boomer de la guarda, que se llama como Yo.