Son dos de las desapariciones que más han marcado a la sociedad extremeña en la última década. Dos pueblos pequeños, dos mujeres conocidas por todos, dos mañanas y noches que se quebraron sin explicación. Nueve años después en Hornachos y casi seis en Bohonal de Ibor, la pregunta sigue siendo la misma, qué fue lo que ocurrió.