Extremadura acaba de registrar su tasa de pobreza más baja en dos décadas, según la última Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Sin embargo, tres de cada diez hogares siguen en riesgo de pobreza o exclusión social, mientras que los salarios se mantienen entre los más bajos de España y dos de cada diez trabajadores cobran el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). En este contexto, el encarecimiento de la vivienda y el aumento de los gastos del hogar se sienten cada día en el bolsillo de miles de extremeños, especialmente jóvenes, familias numerosas y arrendatarios.