La Semana Santa de Cáceres, considerada hoy una de las celebraciones religiosas más singulares de España y declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2011, no siempre atravesó momentos de esplendor. Durante las décadas de 1970 y 1980 vivió una etapa de notable declive que puso en riesgo la continuidad de algunas de sus tradiciones. Aquella crisis fue consecuencia de diversos factores sociales, económicos y religiosos que afectaron tanto a las cofradías como a la participación popular.