Un mundo adicto al petróleo

Cuando hace meses Mario Draghi, nada sospechoso de izquierdismo, dijo que Europa no tenía otro modo de alcanzar la soberanía energética que convertirse en el continente de las energías renovables, estaba expresando una obviedad. La guerra de Trump desatará una nueva crisis energética, pero no será igual para todos. Los países productores de petróleo y gas incrementarán con fuerza sus ganancias por el alza de precios, mientras los no productores con alto consumo de hidrocarburos se empobrecerán en términos relativos y tal vez absolutos. Entre los primeros se encuentra USA (superreforzada con la anexión petrolera de Venezuela) y las monarquías de Oriente Medio, así como Rusia. Entre los segundos está sobre todo la UE. Quizás deberíamos empezar a interpretar esta guerra en esa clave. Al final en un mundo adicto el petróleo todas las guerras guardan relación con él.