Existen dos tipos de escritores de género negro: quienes construyen una historia policial con su investigación, su procedimiento y su lógica interna, y quienes, sea cual sea la historia que cuenten, la tiñen de negritud, desolación y desesperanza. Carlos Zanón (Barcelona, 1966) pertenece a los segundos. ‘Objetos perdidos’ ni siquiera se publica en la colección Black de Salamandra, sino en narrativa. Y, en cierto modo, no es una novela negra. Tenemos a un protagonista, Álex Gual, abogado, que vive en el hotel Excalibur. Pese a la cercanía de Álex al crimen por su oficio, Zanón elige narrar otra cosa: un proceso de duelo y de reconstrucción, los restos de su relación con Lola K. y el esfuerzo por salir adelante tras el maltrato psicológico.