A veces, en el mundo de la nutrición, nos complicamos la vida buscando superalimentos exóticos cuando la solución a muchos de nuestros problemas de salud lleva siglos en nuestra despensa. El pasado 10 de febrero se celebró el Día Mundial de las Legumbres, y es el momento perfecto para romper una lanza a favor de uno de los alimentos más injustamente criticados: la legumbre de bote . Recientemente, en el programa «Salud al Día», el nutricionista Roberto Sánchez del Valle defendió este alimento. Frente a la idea de que lo «procesado» siempre es malo, Roberto dejó claro que las legumbres de bote no solo son una opción saludable y rápida, sino que, para muchas personas, son incluso mejores que las cocinadas en casa desde cero. Uno de los grandes frenos a la hora de comer garbanzos, lentejas o alubias es el miedo a los gases y a esa sensación de pesadez que a veces nos dejan. Aquí es donde entra el truco del experto. Según explica Sánchez del Valle, las legumbres que compramos ya cocidas en bote han pasado por un proceso de cocción en fábrica mucho más largo y controlado . «Si utilizamos el bote de legumbres que ya vienen cocidas, como el tiempo de cocción ha sido mayor dentro de la fábrica, esos gases van a ser menores », afirma el nutricionista. Esta es una noticia fantástica para quienes suelen evitar las leguminosas por comodidad o por sensibilidad digestiva. Al estar más «trabajadas» por el calor, las fibras se ablandan de tal forma que nuestro sistema digestivo tiene que esforzarse mucho menos. En definitiva, vamos a tener menos problemas y disfrutaremos más de la comida. Otra recomendación clave que nos deja Roberto para mejorar la tolerancia es cambiar la forma en la que las presentamos. Triturar las legumbres, como hacemos con el hummus, facilita enormemente el proceso digestivo . Al estar la estructura del alimento ya descompuesta mecánicamente, nuestro estómago agradece el ahorro de energía. Combinar una buena crema de garbanzos con unas crudités de verduras o una rebanada de pan integral no es solo un picoteo de moda, sino una estrategia inteligente para cuidar nuestra salud sin sufrir digestiones pesadas. Más allá de la comodidad, los números hablan por sí solos. Una dieta rica en legumbres puede reducir hasta un 14% el riesgo de sufrir un infarto . No es poca cosa. Estamos ante un alimento que es puro combustible para el músculo más importante del cuerpo. Roberto Sánchez del Valle destaca que las legumbres son el grupo de origen vegetal que más proteínas nos aporta, pero con una ventaja competitiva frente a la carne o los lácteos: no añaden apenas calorías ni grasas saturadas . Son alimentos de alto valor biológico, cargados de hidratos de carbono complejos (de los que dan energía sostenida, no picos de azúcar) y muchísima fibra. Y es que a menudo pensamos que para obtener proteínas de calidad hay que tirar siempre de filete de pollo o pescado. Sin embargo, el nutricionista clasifica las legumbres dentro de los cinco grupos esenciales de proteína s, junto a la carne, el pescado, el huevo y los lácteos. Esto las convierte en la herramienta perfecta para distintos perfiles: Al final, lo que cuenta Roberto Sánchez del Valle quita un peso de encima a los que siempre comen con prisas. Y es que muchas veces nos sentimos culpables por no poner las legumbres en remojo la noche antes, pero resulta que el bote de cristal no es un «atajo» malo , sino una opción buenísima para comer sano sin complicarse la vida. Es proteína de la buena, barata y, encima, nos ahorra ese mal rato de los gases y las digestiones pesadas.