El encarecimiento del combustible —por la parálisis del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz debido al conflicto en Oriente Próximo— ha disparado los precios de varias rutas turísticas y de transporte aéreo. Además, el cierre del espacio aéreo en varios países de la región (Emiratos Árabes Unidos, Qatar o Irán) y la tensión bélica amenaza con enfriar las previsiones de las aerolíneas y la hostelería. Los destinos más turísticos en la zona de Oriente Próximo y en el Norte de África, como Jordania, Egipto, Líbano o Turquía, ya se han visto afectados por el frenazo de los vuelos y el aumento de la incertidumbre.