La Semana Santa de Tudela se prepara para vibrar entre la tradición y el futuro de sus cofradías: "Eso da muchas garantías de cara al futuro"

La Semana Santa de Tudela se prepara para llenar de fervor y tradición las calles de la capital ribera. La ciudad cuenta con una asociación que agrupa a 10 cofradías y reúne a unos 1.500 cofrades, que en los próximos días procesionarán con un total de 12 pasos. Así lo explica Luis Durán, hermano mayor de La Dolorosa de Tudela, quien detalla cómo la unión de las cofradías ha permitido unificar criterios, gestionar el patrimonio y organizar las procesiones en colaboración con el ayuntamiento. Recientemente, uno de los conjuntos escultóricos más emblemáticos, el paso del Encuentro, ha sido restaurado. Fundado en 1950 por el padre jesuita Baktán, el paso, que consta de cuatro figuras, ha recuperado su policromía original gracias al trabajo del restaurador Mateo. La intervención ha sido sufragada íntegramente por la propia cofradía y los jesuitas, donde tiene su sede el paso. Aunque muchas de las cofradías actuales se fundaron a mediados del siglo XX, la tradición se remonta mucho más atrás. Según Durán, los pasos más antiguos que procesionan hoy en día son El Sepulcro, datado en 1799 y ubicado en la iglesia del Carmen, y El Cristo de la Caña, de 1847, que pertenece a una familia particular. La Semana Santa tudelana arranca oficialmente el 20 de marzo en la Iglesia del Carmen con el pregón, que este año corre a cargo del historiador Esteban Orta. El acto comienza con una "pequeña puesta en escena con un piquete de tambores para romper con ese ruido, romper todo el dolor que hay y anunciar la Semana Santa", explica el hermano mayor. Aunque todos los actos son importantes, Luis Durán señala que el día culminante para las cofradías es el Viernes Santo con la procesión del Santo Entierro. Además, ese mismo día por la mañana se ha recuperado la procesión de El Encuentro, un acto solemne en el que el Ecce Homo y la Dolorosa se encuentran en la plaza en un silencio sepulcral, con movimientos que se realizan únicamente a toque de campana. A pesar de que la asociación cuenta con 1.500 afiliados, la participación en las procesiones ronda la mitad. Sin embargo, el futuro parece prometedor. En los últimos años, cuatro cofradías han patrocinado cuatro bandas de tambores, que han incorporado a unas 200 personas más, en su mayoría gente joven. Este relevo generacional es visto como una de las claves para la continuidad de la tradición. "Eso da muchas garantías de cara al futuro", afirma Luis Durán sobre la masiva incorporación de gente joven a las bandas, un fenómeno que asegura la pervivencia de la Semana Santa. Un ejemplo de esta pujanza es la concentración de bandas que tiene lugar la víspera del Domingo de Ramos. Se trata de una tradición iniciada con Calahorra en la que bandas de Aragón, La Rioja y Navarra se invitan mutuamente. El evento reúne a cerca de 700 u 800 tambores en la Plaza Nueva de Tudela. La atmósfera que se crea es sobrecogedora. "Eso retumba que es una auténtica maravilla para los que nos gusta", comenta Durán, quien añade un detalle curioso sobre el carácter altruista del evento: el pago real para los participantes es "un bocadillo y una botella de agua". La financiación de las cofradías se basa en las cuotas, una ayuda del ayuntamiento y los beneficios de una revista que editan.