Descubren que el cerebro de las personas con ansiedad social tiene un "fallo" en su sistema visual que los mantiene en alerta constante

¿Es posible que el agotamiento extremo tras una reunión social no sea una cuestión de carácter, sino de cómo nuestros ojos procesan el mundo? Entrar en una habitación llena de gente podría ser, para algunos, un bombardeo sensorial donde cada gesto se percibe como una amenaza física.