La fabricación europea se ha convertido en uno de los conceptos centrales de la nueva estrategia industrial de la Unión Europea. Bruselas quiere que una parte creciente de los productos financiados con dinero público se fabriquen dentro del continente. La medida, que forma parte de los planes para reforzar la industria europea y reducir dependencias externas, afectará a sectores estratégicos como la energía, la movilidad eléctrica o las tecnologías verdes. El cambio puede modificar profundamente cómo se producen muchos bienes dentro del mercado europeo.