La Policía Local de Valencia ha rendido un emotivo homenaje a Mamen y Amparo, las dos últimas agentes de la primera promoción de mujeres que quedaban en activo y que ahora se jubilan. En vísperas del Día de la Mujer, su despedida simboliza un hito en la historia del cuerpo y de la ciudad. En el programa 'Mediodía COPE MÁS Valencia' con Carles Villeta, ambas han recordado con emoción una trayectoria profesional que no solo ha sido un trabajo, sino la apertura de un camino para miles de compañeras. Emocionadas, han confesado vivir sus "últimas Fallas como policías" con una mezcla de agradecimiento y pena. "Estamos emocionadas y agradecidas por este homenaje que no nos esperábamos", afirmaba Mamen, quien asegura que, si por ellas fuera, seguirían "un ratito más", porque se marchan con pena de un trabajo que consideran vocacional. "Somos las 2 últimas supervivientes", añadía Amparo sobre su histórica promoción. Amparo ha señalado que uno de los recuerdos más intensos es el esfuerzo que supuso superar la desconfianza inicial. "A mí, lo que se quedó grabado en mi memoria fue lo que nos costó remontar el rechazo ciudadano los primeros meses, casi, ese desdén con el que nos veían", ha explicado. Una barrera que se manifestaba en situaciones cotidianas donde su autoridad era constantemente cuestionada por su condición de mujeres. Un ejemplo de ello era cómo los ciudadanos se dirigían sistemáticamente a sus compañeros masculinos, incluso cuando eran ellas quienes respondían. "Se dirigían directamente al compañero. Aunque contestáramos nosotras, seguían hablando con el compañero", ha relatado Amparo. Una situación que, repetida en el tiempo, "dolía", ha reconocido. En sus comienzos, fueron destinadas a la unidad de Batallón de Circulación, donde trabajaban a pie en las zonas más céntricas de la ciudad, como la Plaza de Toros o el Mercado Central. Mamen ha recordado que en aquella época no les permitían conducir y su única dotación era un bolígrafo y un talonario de multas. "Nuestra arma era el talonario, la libreta y un bolígrafo", ha comentado, añadiendo con crudeza que le llegaron a romper denuncias en la cara "30.000 veces" por el simple hecho de ser mujer. Amparo también ha compartido una anécdota reveladora, cuando un taxista le pidió permiso a su compañero para hacerle una pregunta a ella y "ponerla a prueba" para ver si sabía una calle. "En aquel entonces daba rabia", ha admitido. Estas vivencias subrayan la importancia de su lucha, que ha permitido que hoy la presencia de mujeres policías esté "absolutamente normalizada", un logro del que se sienten orgullosas por "habérselo hecho un poquito más fácil" a las que vinieron detrás. A pesar de las dificultades, ambas se despiden con la satisfacción del deber cumplido y el cariño de la ciudadanía, que ha aprendido a valorar su trabajo. "Este trabajo es vocacional y ahora que nos marchamos, realmente las dos nos marchamos con mucha pena", ha expresado Mamen. Un sentimiento agridulce por dejar a sus compañeros y a un cuerpo al que han dedicado su vida, contribuyendo a la seguridad de Valencia, especialmente en eventos tan exigentes como las Fallas.