El rostro de los trabajos de cuidados, tan esenciales como invisibilizados

Las series de televisión y las películas han retratado durante años al ama de casa que, abnegada y desinteresada, deja toda su vida a un lado ante el más mínimo contratiempo para dedicarse en cuerpo y alma al cuidado de la familia mientras el hombre pasa a ser el sostén económico de un hogar en el que, una vez traspasada la puerta, se puede permitir holgazanear y desentenderse de las tediosas tareas que su mantenimiento implica: cuidar de los niños, acordarse de todas sus actividades extraescolares, citas médicas, recoger, lavar, planchar, velar por los familiares de más edad...