El aumento de las bajas laborales se ha convertido en una preocupación creciente en España, y una de las causas fundamentales, aunque a menudo malinterpretada, es el estrés laboral. El psicólogo y educador Javier de Haro, con más de 15 años de experiencia, ha analizado este fenómeno y ha ofrecido una serie de claves para afrontarlo, tanto desde la perspectiva del trabajador como de la empresa. Javier de Haro subraya que existe un gran desconocimiento sobre lo que realmente implica el estrés. No se trata solo de agotamiento físico, sino que “es muchísimo más y afecta a cómo te relacionas, a cómo desconectas, a cómo trabajas, a cómo sientes las cosas”. Por tanto, su impacto en la vida de las personas es profundo, afectando tanto directa como indirectamente al bienestar general y al rendimiento. Dado que en el trabajo se pasan más horas que en casa, el psicólogo destaca que “el factor convivencia es un factor fundamental”. Un buen clima laboral y un equipo cohesionado son esenciales, y esto no depende únicamente de la empresa, sino que cada trabajador puede “aportar su granito de arena” para optimizarlo. Pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia. La filosofía de la empresa juega un papel crucial. De Haro señala que la mentalidad de que “el salario es lo único que emocionalmente afecta a los trabajadores” está cambiando. Factores como sentirse valorado, tener espacios para la comunicación y sentir que se forma parte de un equipo son igualmente importantes para la motivación. De hecho, sentirse apreciado mejora la motivación personal y, a su vez, fomenta valorar más a los demás. “Cuando uno se siente valorado, también valora más a las personas”, afirma el experto, lo que contribuye a combatir mejor los desafíos laborales. Esta valoración mutua es clave para un ambiente de trabajo positivo. Para aquellos que se sienten estancados o descontentos en su puesto, De Haro aconseja no caer en la conformidad. Recomienda seguir formándose y, sobre todo, implicarse en la parte social del trabajo. “Si no es el trabajo de tu vida, pero oye, tú te preocupas por saludar, por integrarte, por crear un vínculo, […] esa situación no sea tan negativa”, explica. El primer paso, según el psicólogo, es no esperar a que otros tomen la iniciativa. “El estrés se combate con las cosas que tú puedes controlar”, asegura, para no generar una mayor incertidumbre. Propone utilizar “pequeñas preguntas como por ejemplo, ‘¿te puedo ayudar?’, ‘¿cómo estás?’ o incluso […] decir hola y el nombre” de un compañero que conozcas menos, gestos que fomentan la conexión. Desde el punto de vista empresarial, las actividades de ‘team building’ son muy valiosas, siempre que su objetivo sea “desconectar” y “cohesionar el equipo”. Además, es fundamental crear una cultura que respete el tiempo personal, prohibiendo comunicaciones laborales fuera del horario. Esta medida previene el desborde mental y evita que los empleados “estallen”. Finalmente, el cuidado personal es vital. Si el agotamiento provocado por el estrés no se compensa con momentos para recargar la batería fuera del trabajo, puede ser “muy perjudicial”. De Haro recomienda buscar actividades placenteras, como practicar un deporte, para desahogarse y desconectar. Además, concluye que es fundamental hablar y no guardarse los problemas, ya que “ese estrés se acabe manifestando a nivel de falta de sueño, a nivel de ansiedad”.