El tiempo detenido entre los escombros de San Vicente de Leira

Han transcurrido algo más de seis largos meses, con un invierno especialmente cruento en lo meteorológico, pero por las estrechas calles de San Vicente de Leira todavía huele a quemado. Es un olor que penetra y sacude, para tomar conciencia del fuego que el pasado verano arrasó casi por completo este pequeño pueblo enclavado en la montaña de la comarca orensana de Valdeorras. El tiro de la cámara no puede esquivar que, de fondo, donde había pinos y castaños, hoy solo aparezca un monte calcinado, yermo, fantasmagórico. Las lluvias de enero y febrero han hecho crecer la hierba, pero bajo su tenue manto verde persiste la ruina de piedra y pizarra, las heridas del incendio del 16 de agosto que... Ver Más