Si la repostería europea es puro arte, la asiática no se queda atrás, y en concreto la ceilandesa tiene todos estos platazos A nadie le amarga un dulce por Asia: los 5 postres más reconocidos en todo Kazajistán Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente asiático, Sri Lanka juega en otra liga. Su historia culinaria, marcada por siglos de comercio de especias y por la abundancia de coco y azúcar de palma, explica por qué los dulces ceilandeses son intensos, aromáticos y muy ligados a las celebraciones. Aquí el postre no suele ser ligero: es contundente, especiado y profundamente tradicional. En este recorrido por la repostería ceilandesa asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: el wattalapam, el kavum o el kokis, dulces que forman parte de la vida cotidiana y de las festividades. Sri Lanka puede dividirse por playas tropicales o montañas cubiertas de té, pero hay algo que la mantiene unida: su manera generosa de cerrar la comida con algo dulce y especiado. 1. Wattalapam Uno de los postres más famosos del país. Es una especie de flan elaborado con leche de coco, azúcar de palma y especias como cardamomo y nuez moscada. Tiene textura cremosa y un sabor muy aromático. 2. Kavum Dulce frito elaborado con harina de arroz y azúcar de palma. Tiene forma de rombo y es especialmente popular durante celebraciones tradicionales y festividades. 3. Kokis Galletas fritas muy crujientes hechas con harina de arroz y leche de coco. Se elaboran con moldes decorativos y son típicas de celebraciones y festividades. 4. Aluwa Dulce denso preparado con harina de arroz tostada, azúcar y especias. Se corta en pequeños rombos y forma parte de la repostería más tradicional. 5. Bibikkan Pastel húmedo de coco rallado, azúcar de palma y especias. Tiene influencia portuguesa y es uno de los dulces más reconocibles del país. Sri Lanka demuestra que el postre también puede ser especia. Sus dulces hablan de coco, de palma y de una cocina donde el azúcar se mezcla con aromas cálidos y profundos. A veces, entender un país empieza por ese pequeño bocado oscuro y fragante que aparece al final de la comida.