La Carretería recupera el diseño de su manto perdido para la Virgen del Mayor Dolor

La Hermandad de la Carretería, una de las cofradías del Viernes Santo sevillano, ha puesto en marcha uno de los proyectos patrimoniales más ambiciosos de los últimos años en la ciudad. La corporación ha presentado formalmente a sus hermanos el proyecto para la recuperación del manto de salida original de la Virgen del Mayor Dolor, una pieza de valor incalculable estrenada en 1886 y tristemente desaparecida en 1955. La aprobación se produjo en un cabildo general extraordinario celebrado en su capilla el pasado 14 de febrero, marcando el inicio de un camino que busca saldar una deuda histórica con su propio legado tras más de setenta años de anhelo y espera. Detrás de este primer gran paso se encuentra el minucioso y callado trabajo del proyectista Gonzalo Navarro, quien ha dedicado más de dos años a una exhaustiva tarea de investigación y reconstrucción. Desde que comenzara en febrero de 2022, Navarro se ha sumergido en archivos y colecciones para recopilar todo tipo de fotografías e información que permitieran recrear el dibujo con la máxima fidelidad posible. El objetivo, según ha explicado el Hermano Mayor de la cofradía, Miguel Ángel Moreno, es "volver a tener el manto original de 1886", una pieza que con el paso de los años y diversas intervenciones fue perdiendo tanto dimensiones como piezas de bordado hasta su desaparición definitiva. La confianza de la hermandad en Gonzalo Navarro está sólidamente fundamentada, pues su firma ya está ligada a otra recuperación clave para la cofradía. En 2019, la Carretería culminó la restauración de las sayas a juego con este manto, un proyecto en el que Navarro también fue el artífice del dibujo. Aquellas sayas, como ha recordado el hermano mayor, "fue de las pocas cosas que se salvaron del incendio del 55", y con el tiempo su tejido de terciopelo había perdido todo su esplendor, por lo que el trabajo conjunto de Navarro con el bordador Manuel Solano fue clave para devolver la vida al conjunto. Una vez aprobado el dibujo, la hermandad se enfrenta a una de las decisiones más importantes del proceso: la elección del taller que materializará la obra. "Tenemos encima de la mesa tres presupuestos de tres grandes talleres de primer nivel", ha confirmado Miguel Ángel Moreno. Una comisión creada específicamente para este fin está estudiando las propuestas para "afinar lo máximo posible" en la elección, aunque el hermano mayor se muestra convencido de que "cualquiera de las tres son buenas" opciones para llevar a cabo un proyecto de tal magnitud y exigencia artesanal. Aunque en un principio la hermandad se había marcado como objetivo el reestreno del manto para el año 2029, una fecha de gran simbolismo al coincidir con el 400 aniversario de la hechura de la Virgen, este plazo ha sido descartado. Moreno ha explicado con transparencia que los talleres consultados afrontan dificultades, tanto de personal como de suministro de materiales, que hacen inviable cumplir con ese calendario. Ante esta situación, la junta de gobierno ha tomado la decisión de priorizar la calidad final de la obra por encima de la celeridad en su ejecución. La decisión de no precipitarse es firme, pues la hermandad no quiere añadir una "presión excesiva" a los artesanos después de 71 años de anhelo. El fin último es que la pieza resultante esté a la altura de la original, un estándar de excelencia que el hermano mayor resume de forma clara: "lo que queremos es que cuando se entregue el manto sea de la exquisita calidad igual que el que se estrenó en 1886". Esta filosofía subraya la importancia de un trabajo bien hecho, sin importar quién ostente el cargo cuando se culmine. Este enfoque temporal a largo plazo demuestra que la recuperación del manto no es una iniciativa personalista. "No es un proyecto de Miguel Ángel Moreno, es un proyecto de hermandad", ha recalcado el Hermano Mayor, cuyo mandato finaliza en 2027, mucho antes de la previsible conclusión de la obra. Se trata de un compromiso de la corporación en su conjunto, que responde al deseo colectivo de recuperar una parte fundamental de su historia, un anhelo transmitido durante generaciones desde su pérdida. El impacto económico de una obra de estas características es considerable, y la hermandad ya está estudiando las diferentes vías de financiación. El interés suscitado trasciende a los propios miembros de la cofradía, como ha señalado Moreno, quien asegura que no solo los hermanos se han interesado en cómo colaborar, sino que "cualquier cofrade de cualquier sevillano ya se nos ha acercado a preguntar". Esta expectación generada en la ciudad refuerza la idea de que es un acontecimiento que va más allá de los límites de la hermandad. Esta implicación ciudadana refrenda su importancia para el patrimonio colectivo. Por su dimensión histórica y artística, la obra se considera un bien que enriquecerá a toda la Semana Santa de Sevilla. El propio hermano mayor lo ha definido con claridad al afirmar que "esto no es un proyecto de la Hermandad de la Carretería, es un proyecto de la Semana Santa de Sevilla". Con estas palabras, se pone de manifiesto que su recuperación será un motivo de orgullo para todos los cofrades y devotos sevillanos. Con el diseño fielmente reconstruido y la búsqueda de un taller en marcha, la Hermandad de la Carretería avanza con paso firme en la materialización de un sueño. Ya sea en 2029, en 2030 o en 2031, la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad volverá a procesionar con una pieza que recupera el esplendor de su ajuar decimonónico. La hermandad ha prometido informar sobre las vías de colaboración para que todos los que lo deseen puedan formar parte de este histórico proyecto para Sevilla.