Drama

Hay un programa de radio magnífico en Argentina que se llama Vuelta y media que cuenta con una sección maravillosa: Problemas de millonarios. Allí, los oyentes con los bolsillos más desahogados cuentan sus penas. De millonarios. Muchos dicen: «Menos mal que alguien nos escucha». Las cuitas de rico son de lo más variado. Una señora se indigna porque en el country club hay gente que no paga las cuotas y ya no pueden financiar al chico recogepelotas de golf y claro, se acumulan en el lago, lo que supone «una catástrofe medioambiental». Otra dice que le han regalado un avión pero claro, «no va con piloto, quieren que yo haga un curso para aprender a pilotar». Luego está la oyente indignada con su marido porque le ha regalado por su cumpleaños un coche carísimo (debe ser una cosa de seis cifras) y resulta que es de color gris acero, no gris marengo. Un drama. Estos vídeos nos los intercambiamos con los amigos y nos reímos: en Argentina el 31 por ciento de la población es pobre. Una sensación similar me produce ver a algunos españoles que han tenido que huir de Dubai, donde algunos lo han tomado como un retiro de lujo para huir de la ‘tiranía fiscal’ de España. Un hombre se lamentaba en televisión desde Dubai, reclamaba que el gobierno español le repatriara de inmediato aunque los vuelos se habían anulado. Después le habían alojado en un hotel de lujo «pero no me dejan jugar a paddle». Por cierto, los precios de los hoteles en Dubai y Abu Dabi están por los suelos. Una noche en el Burj Al Kalifa está a siete euros. Se prevé un éxodo masivo a Mallorca para este verano. Facturaremos más y podremos llorar como los ricos.