Quedarse fuera de la historia

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quiere quedar instalado en el lado correcto de la historia. Así se lo han recordado, en las últimas semanas y por diferentes motivos, su vicepresidenta y pelota principal Yolanda Díaz y la actriz Susan Sarandon. Para perpetuar esta cómoda posición, Sánchez ha decidido que España se quede en la grada ante el conflicto bélico desatado por Estados Unidos e Israel contra Irán bajo el eslógan de ‘No a la guerra’; el mismo que aupó hace 23 años a la izquierda al poder con José Luis Rodríguez Zapatero al frente. Cierto es que posicionarse ante esta guerra no es sencillo, carece de cualquier respaldo de la ONU y tampoco tiene encaje en el derecho internacional. Sin embargo otros países sí parece que han encontrado fórmulas que les permiten mantener una ambigüedad calculada en todo este caos, aunque sólo sea para dejar claro dónde están y qué intereses defienden, como sería el caso de Gran Bretaña, Francia y Alemania.