A finales del año 2000, el Balandrau, pico de las altas montañas catalanas, vio una de las peores tormentas jamás registradas en los Pirineos. De golpe y sin avisar. Un torb se produjo generando vientos de más de 150 kilómetros por hora y una bajada térmica hasta los 30 grados bajo cero. El fenómeno sorprendió a un grupo de excursionistas del cual solo sobrevivió una persona. Esto es lo que narra el filme Balandrau, estrenado hace un par de semanas en cines, y dirigido por Fernando Trullols que ha contado con el mallorquín Miquel Prohens como encargado de grabar la peor tormenta de la historia de los Pirineos.