Cuando llega el frío y comienzas a notar que tus pies duelen más de lo habitual, probablemente pienses que se trata de una simple coincidencia o del calzado de invierno. Sin embargo, María Jesús Lechuga, podóloga especializada en salud del pie, advierte que existe una explicación científica detrás de este fenómeno que afecta a millones de personas durante los meses más fríos del año.