¿Seremos capaces de amar sin las redes?

Tal vez el problema no sea que existan las redes… sino que un día nos acostumbremos tanto a mirar la vida de los demás, que olvidemos cómo se siente vivir la nuestra. Y cuando eso pase, no es que no vamos a poder amar sin redes… es que ya no vamos a saber amar.