El sistema internacional ha descansado sobre una premisa aparentemente sólida: la proliferación nuclear es peligrosa y, por tanto, debe evitarse. Sin embargo, las guerras recientes –y en particular esta con Irán– están transmitiendo al mundo una lección muy distinta. No necesariamente la que pretendían quienes querían impedir que Teherán obtuviera la bomba. La lección es brutalmente simple: los países con armas nucleares son intocables . El contraste es difícil de ignorar. Corea del Norte posee un pequeño arsenal nuclear y lleva años desafiando a EE.UU., Japón y Corea del Sur con pruebas de misiles, amenazas y provocaciones. Nadie contempla una intervención militar directa contra el régimen de Pyongyang. El coste sería incalculable. La disuasión funciona. Irán, en cambio, ha estado... Ver Más