Cualquier narración del testigo de un asesinato resulta escalofriante, pero cuando las palabras brotan de la boca de un niño de 13 años, el autor es su padre y la víctima, su mejor amigo, un crío de la misma edad que él, el relato resulta aterrador. Y eso exactamente es lo que inspira el testimonio del hijo del presunto asesino de Álex, el niño acuchillado y golpeado hasta la muerte en Sueca en la tarde del 24 de enero pasado por razones que ni siquiera Juan Francisco M. F., el autor confeso del brutal crimen, ha querido explicar.