El 11 de marzo de 2004, hace este miércoles 22 años, diversos ataques terroristas en la red de Cercanías de la Comunidad Madrid se cobraron la vida de 192 personas, a las que se sumó un policía semanas más tarde, y dejaron miles de heridos. Al Qaeda reivindicó la autoría de los atentados y documentos posteriormente encontrados revelaron que los viles actos que acabaron con cientos de inocentes llevaban preparándose un largo tiempo, como respuesta a la participación de España, junto con Estados Unidos (EEUU) y Reino Unido, en la guerra de Irak. "Un recuerdo a las 193 víctimas que nos fueron arrebatadas sus vidas hace exactamente 22 años, en el peor atentado terrorista de la historia de España. No hay mejor manera de honrar su memoria que esta hoy aquí, combatiendo la semilla de la enfermedad que los mató, el odio", ha recordado a las víctimas este miércoles el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la celebración del I Foro contra el Odio. Recordar y aprender del pasado es clave para un futuro mejor, pero a veces este mantra parece no estar presente en las cotas más altas de poder. No repetir los mismo errores "Dejemos que los injustos sepan que nos reservamos el derecho de responder en el momento y lugar adecuados contra todos los países implicados en la guerra de Irak, especialmente el Reino Unido, España, Australia, Polonia, Japón e Italia", amenazaba Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda de 1988 a 2011, a nuestro país, en unos audios reproducidos por Al Jazzera en octubre de 2003. Dos años antes, la organización terrorista había acometido los atentados del 11 de septiembre (11-S), que acabaron con la vida de casi 3.000 personas. La amenaza contra España terminó cumpliéndose y la célula terrorista ejecutora, Brigadas Abu Hafs Al Masri, insistieron en la misma dirección. "Es parte de un viejo ajuste de cuentas con el Cruzado España, aliado de América en su guerra contra el islam. ¿Dónde está América, Aznar? ¿Quién os protegerá de nosotros a ti, a Gran Bretaña, a Italia, a Japón y a otros agentes?", se jactaban los terroristas en su primera comunicación para reivindicar la autoría. "Sacadnos las manos de encima, liberad nuestros presos y salid de nuestra tierra, os dejaremos en paz", añadían. Más de dos décadas después, la violencia está más al orden del día que nunca. En el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo, fijado este 11-M por tener la desgracia de ser el peor atentado de la historia del continente, el yihadismo sigue presente en muchas partes del mundo, financiado a su vez por fortunas occidentales para desestabilizar Estados, y las potencias mundiales siguen impulsando guerras ilegales para adueñarse de recursos extranjeros y alienar la soberanía a terceros países con interés geopolítico. Como entonces, las consecuencias siempre la pagan los ciudadanos de a pie. El sufrimiento arrasó al pueblo iraquí, inocente y víctima del trío de las Azores (George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar) y sus pretensiones expansionistas...