Nunca ha ocultado su carácter. Aitana Sánchez-Gijón es transparente, combativa hasta las trancas. Sabe qué decir y, ojo, lo más importante, cómo hacerlo. Un signo que sacó a relucir durante la etapa que lideró la Academia de Cine entre 1998 y 2009. Y que, más tarde, en 2003, se saldó con una portada de El País donde aparecía agarrada por un agente del Congreso en la manifestación del 'No a la guerra'. Un grito en plena efervescencia tras los ataques de Estados Unidos en Irán. "No puede ser más oportuno", dice justo el día que Greenpeace ha desplegado una gran lona con este lema en la Puerta del Sol. "Que las pongan en todas parte, todo el tiempo. Cuando no hay un comportamiento civilizado, nos colocamos bajo la ley del más fuerte. Lo que nos está llevando al desastre", ha sentenciado durante la presentación de Malquerida, la pieza de Jacinto Benavente que regresa al Teatro Español 38 años después de su estreno. Por aquel entonces, también la protagonizó. Encarnó a la pequeña Acacia. Hoy, en cambio, es la madre, Raimunda. Tan reivindicativa como ella.