Una extraña situación ha marcado la ida de octavos de final de la Champions League entre el Atlético de Madrid y el Tottenham. A los 17 minutos de partido, y con 3-0 en el marcador para los locales, el entrenador del equipo inglés, Igor Tudor, decidió sustituir al portero tras dos errores graves que costaron ambos goles. Esta decisión ha sido analizada en profundidad por Santi Cañizares en 'El Partidazo de COPE'. El exportero, interpelado por Juanma Castaño, ha confesado no haber vivido una situación tan extrema en su carrera, aunque sí ha admitido una constante que le acompañó siempre: el miedo. Cañizares ha revelado que jugó toda su vida "con un miedo tremendo", un temor a fallar que, según él, es inherente a la posición. "He jugado toda la vida con un miedo tremendo, porque, bueno, pues el miedo a hacer el ridículo, el miedo a que te aplauda el rival, a que se ría de ti también", ha explicado. Para Cañizares, el foco del problema no está en la sustitución, sino en la decisión inicial de Tudor. "Yo creo que el problema no ha sido quitarle, yo creo que el problema ha sido ponerle", ha sentenciado. El análisis se apoya en la inexperiencia del guardameta, de solo 22 años, que apenas había disputado un partido en la temporada. Tudor justificó su decisión ante Mónica Marchante afirmando que "no estaba en condiciones de seguir el chico en el campo", algo que Cañizares no discute. El colaborador de COPE ha señalado que, si bien el portero titular, Vicario, venía de tres malos partidos en la Premier League, alinear al joven suplente en un escenario como el Metropolitano era un "riesgo muy grande". "Meter en un partido con esa trascendencia, en un estadio como es el Metropolitano, que te van a chutar, porque sabes que te van a chutar, que es un campo muy difícil, es muy difícil", ha argumentado. Cañizares profundiza en la psicología del guardameta, explicando la enorme presión que se siente bajo los palos. "Ese no estar a la altura, repito, pues, le pasa por la cabeza a todos los porteros, o al menos a mí me pasaba permanentemente en cada partido, porque bueno, pues, cuando juegas en la línea del gol, tienes pánico a hacer el ridículo, ni más ni menos", ha compartido. Finalmente, sobre la drástica medida de Tudor, Cañizares se ha mostrado comprensivo. Considera que si el entrenador percibe que el futbolista está superado por la situación, la sustitución es una salida lógica. "Si le ves al chico que está como un flan, y que no es capaz de sobrellevar la situación, y le ves hundido, pues oye, pues le quitas y ya está", ha concluido.