Joan Laporta ha sido escogido mayoritariamente por la masa social del Barcelona, que se ha decantado por la continuidad de un proyecto y el actual modelo de gestión desechando el cambio propuesto por Víctor Font. Es lo que dice el sondeo final, realizado por TV3 y Catalunya Radio (uno de los más fiables) tras 5.572 encuestas, a falta del resultado oficial. El resultado favorece ampliamente a Laporta por un 66,6 por ciento respecto al 30,9 conseguido por Font. El empresario catalán, como en 2021, salió derrotado de un plebiscito en el que se veía capaz de aglutinar no solo a sus partidarios sino a los descontentos con Laporta. Si en algún momento, tras el último debate electoral o las acusaciones de Xavi Hernández («Laporta me falló e impidió el regreso de Messi cuando estaba todo acordado»), dio la sensación que había partido, ésta se diluyó en cuanto el Camp Nou abrió sus puertas a las nueve de la mañana. Joan Laporta (socio 9.601) se dio un auténtico baño de masas y aglutinó todos los ismos que históricamente han fracturado al barcelonismo. Ubicado estratégicamente en la puerta lateral por dónde entraban socios destacados del club, les acompañaba personalmente hasta la urna. De esta manera escenificó su ascendente sobre el primer equipo (foto con Bojan y Deco, aclamados por la multitud), sobre el pasado (recibió a Sergio Busquets), sobre el fútbol femenino (se abrazó a Aitana Bonmatí) y las secciones (Juan Carlos Navarro, Xavi Pascual, Kevin Punter, Audie Norris o Andréi Xepkin también pasaron por las urnas). Laporta también se mostró cercano al 'Nuñismo' (logró el apoyo público de Valero Rivera, que salió en la foto junto a Masip), enarboló la bandera del 'cruyffismo' (efusivo junto a Dannu, la esposa del mítico neerlandés) tras las acusaciones de la candidatura de Font de su mala relación con Jordi Cruyff y se ganó el voto de la burguesía catalana ayudando a votar al ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol. «Hoy, los culés, en un acto de civismo absoluto, lo están viviendo desde el corazón. Es una fiesta del barcelonismo. Hablan del presente y del futuro, de este Spotify Camp Nou que veo aquí con las grúas y me emociono...», explicaba Laporta con los ojos enrojecidos al ver el respaldo social que estaba recibiendo. «Volveremos por la puerta grande», comentaba mientras le filtraban algunos resultados momentáneos de las encuestas que se iban realizando. Víctor Font (socio 55.406) solo apareció para depositar su nombre en la urna y no despertó tanto entusiasmo como Laporta. Aprovechó para criticar el afán de protagonismo de su rival y su foto con Busquets: «Son relaciones personales, en este caso, con el excuñado, Alejandro Echevarría, están intentando confundir. Yo tengo relación personal con Sergio Busquets, mucha gente del equipo tiene relación con Sergio Busquets, el mejor amigo de Carles Puyol es parte de nuestro equipo, pero nosotros no hemos ido a buscar a gente para hacernos fotos y confundir a la gente». El día soleado y la disputa del partido ante el Sevilla (con una foto de 62.000 espectadores) favorecieron la participación. Josep Maria Bartomeu acudió a votar a primera hora, igual que Xavi Hernández o Ernest Urtasun, ministro de Cultura. El expresidente se cruzó al llegar con Laporta, ambos se negaron el saludo. La anécdota la protagonizó Ter Stegen, que no pudo votar al no estar en el censo electoral. A las cinco de la tarde, coincidiendo con el descanso del partido, la participación era del 33,41 por ciento (habían votado 38.257 socios), ligeramente mayor que en los comicios del 2010, los de participación más alta en la historia del club azulgrana, y menores que en las últimas, en 2021. Volvieron a verse las caras ambos candidatos tras el partido en el que el Barcelona goleó al Sevilla (5-2). Se estrecharon deportivamente las manos antes de dirigirse de nuevo a su box. Hansi Flick y varios de sus jugadores, recién duchados, fueron a votar. Acudieron Marc Casadó, Fermín, Dani Olmo, Raphinha, Pau Cubarsí, Marc Bernal, Gerard Martín, Pedri, Gavi y Araujo. «No, no diré mi voto, ¡es secreto!», bromeaba Flick, que añadía: «Es un día especial, de elecciones, no lo había vivido nunca, todo el mundo está feliz y el día ha sido sensacional». Eso sí, quedó clara su elección al ver la complicidad entre el germano y el candidato. Al igual que los jugadores, que bailaron abrazados a Laporta y no dudaban en levantarle el brazo, como ganador de los comicios. Font se dejó ver tratando de recuperar el voto, ya era tarde.