Entre papeles amarillentos y recuerdos familiares, un instrumento de madera se convirtió en una cápsula del tiempo. Fue el primer violín de Albert Einstein, el que tocaba cuando buscaba inspiración entre ecuaciones imposibles. Olvidado durante décadas, acaba de reaparecer en una subasta británica, alcanzando un precio que ningún físico —ni músico— habría podido predecir.