La Sociedad Boliviana de Música de Cámara ha convertido São Paulo en un punto de encuentro para una conversación urgente en América Latina: quién puede entrar hoy en la música clásica , qué repertorios ocupan el centro y por qué tantas familias siguen sintiendo que ese universo les resulta ajeno. Desde escenarios de prestigio hasta espacios comunitarios, su trabajo apunta a una apertura cultural que ya trasciende el concierto tradicional. En ese movimiento también caben la migración, la infancia, el duelo y la memoria regional. La propuesta dialoga con iniciativas musicales de alcance internacional y con circuitos institucionales que reconocen la innovación artística, al tiempo que enlaza con la actividad de organismos oficiales y espacios de referencia como la Music Academy of the West, institución que distinguió uno de sus proyectos sociales. Pero el núcleo de esta historia aparece más adelante: una forma concreta de desarmar la distancia simbólica que durante décadas ha rodeado al género.