Con más de tres décadas de trayectoria vinculada al Partido Popular, Alfonso Fernández Mañueco se ha convertido en los últimos años en una de las figuras clave de la vida política de Castilla y León y de su partido en el conjunto del Estado. Las urnas le han deparado una gran ocasión para revalidar su tarjeta de ganador, pero se ha quedado corto en votos. De momento ha salvado los muebles, pero no ha logrado librarse de Vox, cuyos votos serán cruciales para la investidura, si no quiere pasar por el vía crucis de sus compañeros en Extremadura y Aragón.