El PSOE mejora sus resultados en Castilla y León tras las debacles de Extremadura y Aragón

Los socialistas rompen su tendencia de desplome autonómico aunque se quedan lejos de desbancar a la derecha Feijóo y Abascal cierran la campaña en Castilla y León a la gresca y el PSOE aspira a ser primera fuerza Un respiro en mitad de la tormenta electoral. El PSOE rompe la tendencia de debacles en citas autonómicas y logra mejorar sus resultados en Castilla y León donde, aun así, se quedan muy lejos de cualquier opción de arrebatar el gobierno a la derecha. Consolidados como segunda fuerza, el balance de este domingo permite al menos en Ferraz levantar cabeza respecto a los batacazos cosechados en Extremadura, primero, y en Aragón, después. Como principal lectura política, en el Partido Socialista subrayan la caída de Vox en el tramo final de campaña respecto a lo que señalaban las encuestas hace apenas una semana. Algo que achacan al impacto de la guerra y al seguidismo ciego a Donald Trump, principalmente, aunque también a sus propios errores de cálculo en las negociaciones de Extremadura o Aragón. Los socialistas consideran, en cambio, que la movilización de su electorado ha resultado muy positiva y que su candidato, Carlos Martínez, ha conseguido uno de los principales objetivos perseguidos: aglutinar masivamente el voto progresista frente a la dispersión de las candidaturas de izquierdas, que se han quedado sin representación alguna. La lectura política global en las filas socialistas, sin embargo, dista de las expectativas generadas en la última semana de campaña, donde algunos 'tracking' dibujaban el escenario de un empate técnico con el PP de Mañueco e incluso la posibilidad de ser primera fuerza en votos. El escrutinio no solo ha desechado esa hipótesis, sino que también ha descartado que los populares empeoren sus resultados respecto a los últimos comicios, una de las grandes bazas que aguardaban en el PSOE para la digestión de esta cita con las urnas. En Ferraz creen que esos buenos resultados del PP, que también ha mejorado en número de procuradores, llega precisamente de la mano del frenazo en seco de Vox. En cualquier caso, el mensaje en el PSOE se mantiene inamovible, con el foco puesto en la dependencia de Feijóo respecto a Abascal y en la necesidad de asumir políticas de la extrema derecha para formar gobierno en otra comunidad autónoma. El mismo escenario que mantiene bloqueados los ejecutivos autonómicos de Extremadura y Aragón. Una campaña marcada por la guerra El arranque de la campaña electoral de Castilla y León coincidió con el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo. El 'no a la guerra' que ha abanderado el Gobierno de Pedro Sánchez ha atravesado las dos semanas de esa campaña, en la que ha recobrado protagonismo José Luis Rodríguez Zapatero, precisamente el otro presidente del Gobierno que enarboló el rechazo a la guerra de Irak, con presencia hasta en cuatro mítines. En las filas socialistas creen que el impulso del Gobierno de las dos últimas semanas con una política exterior desmarcada nítidamente del seguidismo a Donald Trump de la derecha ha ayudado a una amplia movilización del electorado socialista al grito de 'no a la guerra'. También se valora en el PSOE el desempeño de Carlos Martínez, exalcalde de Soria, que debutaba este domingo como candidato a la Junta de Castilla y León en sustitución de Luis Tudanca. Que Martínez haya logrado mejorar el número de procuradores socialistas (no así el total de votos), lleva a Ferraz a pensar que, en este caso sí, el candidato tiene recorrido para la construcción de una alternativa real a cuatro décadas de gobiernos de derechas en Castilla y León. Aunque la conclusión política en clave nacional es que, en realidad, nada cambia demasiado para Pedro Sánchez. Exactamente igual que tras las debacles de Extremadura y Aragón. Ese es el objetivo también para el siguiente encuentro con las urnas, que será en Andalucía. Salir indemne de una cita, de nuevo, marcada por las malas expectativas para los socialistas.