Durante dos décadas Islandia tomó una decisión que hoy parecería impensable en cualquier país moderno. Apagó la televisión todos los jueves para mejorar la vida social… y terminó creando el fenómeno de los “bebés del jueves”

En pleno auge de la televisión, la cadena pública islandesa decidió no emitir nada un día a la semana. La idea era simple: que la gente saliera, hablara y pasara más tiempo juntos. Con el tiempo, la tradición dejó una curiosa huella en la cultura popular y en las estadísticas de nacimientos.