La izquierda (Podemos e IU y Sumar) se desploma en Castilla y León y deja un nuevo mapa político

El destino ha querido que los dos principales partidos a la izquierda del PSOE en Castilla y León celebraran la noche electoral en salones prácticamente contiguos. Sin embargo, más que celebración, el sentimiento generalizado en ambas formaciones fue de decepción, con "caras muy largas" como resultado de los comicios. Por un lado, Izquierda Unida-Sumar ha perdido la posibilidad de obtener su procurador por Valladolid debido a lo que han calificado como un "voto útil mal empleado". Este resultado trunca las expectativas de la coalición, que no consigue representación parlamentaria en una provincia clave. Mientras tanto, la situación en Podemos no ha sido mejor. La formación morada pierde a su procurador de facto, Pablo Fernández, después de que Miguel Ángel Llamas no lograra revalidar unos resultados que, aunque hace ocho años se hubieran considerado inadmisibles, en esta ocasión habrían supuesto un balón de oxígeno para el partido. Podemos se queda sin representación en las Cortes y no ha llegado ni al 1 por ciento de los votos. El propio Llamas ha calificado la situación como "una emergencia para la política de Castilla y León", subrayando la importancia de que "Podemos no desaparezca del espectro" político autonómico. Sus palabras reflejan la gravedad del momento que atraviesa el partido. Miguel Ángel Llamas ha catalogado de muy malos los resultados de su formación, y los ha atribuido al error de que las izquierdas hayan concurrido por separado. Cuestionado por la división con la que han concurrido las izquierdas, Llamas ha asegurado que no conseguir esa candidatura de unión fue un "error". Con la caída de estas dos formaciones, el análisis de Juan Carlos Amón concluye que el espectro político de Castilla y León queda ahora "bastante ladeado hacia el centroderecha". La ausencia de una representación fuerte a la izquierda del PSOE reconfigura el equilibrio de fuerzas en las Cortes.