Castilla y León se inclina un poco más a la derecha con el éxito del PP y la leve subida de Vox

Es ya un clásico la peculiar interpretación que, ocurra lo que ocurra, se hace de los resultados electorales por la que todas las fuerzas políticas se postulan como ganadoras. Algo de eso hay en los comicios celebrados este domingo en Castilla y León, en los que las tres grandes formaciones que se presentaban han visto incrementada su presencia en las Cortes de Valladolid respecto a los de hace cuatro años. La lista más votada ha sido la de Partido Popular, que además se ha impuesto con más claridad de la prevista. Los dos procuradores más que tendrán refuerzan a Alfonso Fernández Mañueco en su aspiración de encadenar una tercera legislatura. Aunque para ello, como ocurrió en 2022, tendrá que apoyarse de nuevo en Vox, cuya subida de un solo escaño no satisface sus expectativas. Sí hay, satisfacción, por contra, en un PSOE que, de la mano de Carlos Martínez, no solo evita un descalabro como los vividos recientemente en Extremadura y Aragón, sino que incluso y contra todo pronóstico, mejora sus resultados y pasa de 28 procuradores a 30. Un éxito incuestionable para un partido que estaba experimentando una caída en barrena en este ciclo electoral autonómico.