Vox no cumple su objetivo, pero pondrá contra las cuerdas a Mañueco en medio del fuego cruzado con el PP

Alfonso Fernández Mañueco ha ganado las elecciones este domingo en Castilla y León, un triunfo que el Partido Popular daba por descontado aunque por momentos se llegó a temer que el auge de Vox le hiciera perder posiciones y eso diera el primer puesto al PSOE. No fue así. El barón del PP se impuso con más de cuatro puntos de ventaja respecto a la candidatura del socialista Carlos Martínez y sumó dos escaños a los obtenidos en 2022. Con todo, con sus 33 procuradores, Mañueco se queda lejos de una mayoría absoluta y vuelve a quedar en manos de la formación de Santiago Abascal . En toda la campaña, el PP trató de instalar el mensaje de que ellos representan la estabilidad y el 'status quo', un mensaje que ha vuelto a funcionar tras cuatro décadas de dominio conservador en una comunidad envejecida y muy conservadora . En su comparecencia, Mañueco presumió de que el PP ha logrado "el mejor resultado" y asumió "la responsabilidad de formar gobierno" que, dijo, le han encargado los ciudadanos de Castilla y León. En ese nuevo escenario, prometió abrir una fase de "diálogo, acuerdo y pacto", aunque acotó de inmediato sus márgenes: aseguró que hablará "con todos", pero descartó cualquier acuerdo de gobernabilidad con "el sanchismo" en Castilla y León . Mañueco no lo citó expresamente, pero sitúa a Vox como su socio preferente después de que precisamente se abriera hace cuatro años el ciclo de gobiernos conjuntos en esa comunidad. Los ultraderechistas han obtenido catorce escaños con el 18,92% de los votos, su mejor resultado en una comunidad autónoma, pero la gestión de las expectativas les han jugado una mala pasada . El objetivo que se habían marcado los de Abascal era superar el 20% de los votos , un escenario que anticipaban las encuestas y también el propio PP, pero se han quedado a más de un punto de lograrlo, por lo que su resultado queda totalmente deslucido. Las derechas viven su propia lucha interna sobre la correlación de poderes . Y, tras dos elecciones autonómicas—las de Extremadura y Aragón—, en las que Vox había duplicado sus votos y escaños y se había reivindicado como el "verdadero ganador " de la noche frente a los conservadores, el resultado de este domingo parece delimitar el techo de la extrema derecha . Sin embargo, el líder de Vox no comparte esa lectura. Así, Abascal aseguró que, "a pesar de todos los intentos" por "frenar" y "silenciar" a su formación "no hay techo para Vox". El candidato ultra en Castilla y León, Carlos Pollán — que ha quedado opacado por Abascal durante toda la campaña —, interpretó el resultado como la prueba de que "la ola del sentido común es absolutamente imparable" y de que Vox es ya "una realidad consolidada". Frente a quienes, dijo, les han dado "por muertos muchas veces ", defendió que van a influir "de manera determinante" en las políticas que se apliquen bajo el gobierno de Alfonso Fernández Mañueco. Un mensaje en el que incidió también Abascal. "Vamos a negociar medida a medida, con plazos y garantías de cumplimiento para asegurarnos de que el voto que esos castellanos y leoneses, extremeños y aragoneses han depositado en Vox sea respetado y se garantice que no se ha defraudado ", señaló. Así, volverán a tratar de poner contra las cuerdas al barón del PP. La lectura en Génova es otra. A juicio del PP, el resultado es un "castigo" por el bloqueo a la candidatura de la presidenta extremeña María Guardiola. " Estuvo más cerca del 25% que del 20% en los trackings de hace menos de un mes y su decisión de bloquear un gobierno de centro derecha en Extremadura le ha hecho daño", analizan en Génova 13. A diferencia de lo ocurrido con Guardiola y con Jorge Azcón posteriormente, las elecciones de Castilla y León no han sido fruto de un adelanto calculado , sino del fin de la legislatura. Nadie en el PP confiaba demasiado en Mañueco, pero ha salido mejor parado de lo esperado. La campaña ha estado marcada por el juego cruzado entre ambos partidos a cuenta, precisamente, del 'no' de Vox a Guardiola en Extremadura . "El que se presente para bloquear la alternativa al Gobierno y estafar al ciudadano merece un castigo de la gente", llegó a pedir Feijóo en el mitin de cierre en Valladolid. " Q ue alguien que dice que hay que echar a [Pedro] Sánchez , pida el voto para no dejar gobernar al PP no lo había visto en la vida", denunció. Abascal también se metió de lleno en esa guerra . Acusó al PP de llevar a cabo una "guerra sucia" contra su formación, para, según su opinión, desgastarlos en el marco de los sucesivos procesos electorales y sabotear las conversaciones de cara a futuros pactos. En ese sentido, dirigió más sus críticas a la dirección nacional del PP, y en especial a su secretario general Miguel Tellado, por querer boicotear, a su modo de ver, la investidura de Guardiola. Con todo, la mala noticia para el PP es que los socialistas han acabado con su racha de derrotas y han mejorado sus posiciones respecto a 2022, con dos escaños más. La tesis de la dirección nacional es que han logrado capitalizar los votos de las formaciones a su izquierda "a costa de Podemos, UPL y Soria Ya". " ¿Cuántas elecciones autonómicas tiene que perder el PSOE para que cambie de políticas y de políticos ?", apuntan fuentes del equipo de Feijóo. "Uno de los escaños que sube el PSOE lo consigue en Segovia y bajando en porcentaje de voto. Lo coge porque esa provincia reparte un procurador más. Por tanto el único escaño que el PSOE le arrebata a otro partido se lo quita a Soria ya", apuntan desde el equipo de Feijóo respecto al crecimiento de los socialistas. En la dirección nacional sostienen, además, que el "No a la guerra" no es el responsable de ese cambio y que "no ha servido de nada al PSOE".