Siempre ha estado ligado a mis recuerdos de Cuaresma. Llegado el Miércoles de Ceniza, mi hermano inundaba la casa de incienso y, religiosamente, todos los lunes el sonido de la Saeta de Centeno dominaba cada estancia. Comenzaba «la revista hablada dedicada a la Semana Santa de Sevilla», en la Cope. Durante la emisión no se podía hablar, preguntar hasta una duda era motivo de sacrilegio. Habían pasado algunas Cuaresmas de aquel rito cuando mis primeras prácticas de periodismo me llevaron a la emisora de la calle Rioja. Jamás olvidaré el día en que don Andrés Luis Cañadas me dijo: «Inma, a ti que te gusta tanto la Semana Santa, ¿te apetecería colaborar con Saeta?». No lo podía creer. Allí estaba... Ver Más