El Govern ha impulsado un proyecto pionero en España para que las distintas policías locales del archipiélago tengan, si así lo desean, agentes municipales especializados en asuntos de bienestar animal. Se trataría de secciones que van a recibir una formación específica, tanto judicial como policial, para hacer frente a las cada vez más numerosas incidencias relacionadas con mascotas y animales. El programa, que se está ultimando y estará en marcha el año que viene, podría suponer que entre 60 y 70 policías se dedicarán, a tiempo parcial, a estas materias. La problemática es diversa: desde colonias felinas o ataques de perros asilvestrados a ovejas, hasta denuncias contras galeras que explotan a caballos o presencia de mapaches y serpientes en determinadas zonas de la Isla. Lo cierto es que cada día se reciben más denuncias relacionadas con estas cuestiones y que los agentes actuantes tengan capacidad de respuesta es una buena noticia. Sin embargo, hay que calibrar el programa, porque la policía ya soporta una carga de trabajo muy grande combatiendo la delincuencia de baja y media intensidad, y no está muy claro hasta que punto pueden destinar muchos recursos para otros cometidos. Es un debate que debe abordarse desde un punto de visto operativo y de prioridades.