Con la llegada de la primavera, los paseos con nuestros perros se multiplican y las temperaturas invitan a disfrutar más tiempo al aire libre. Sin embargo, un peligro silencioso acecha en pinares y zonas arboladas de toda España: las orugas procesionarias emergen de sus nidos y descienden en fila india por los troncos, poniendo en grave riesgo la salud de nuestras mascotas. Cada año, miles de perros sufren intoxicaciones graves por contacto con este insecto, y en muchos casos, las consecuencias pueden ser fatales.