En los primeros días de la guerra con Irán, la presidenta de la Comisión Europea quiso dar a entender que no merecería la pena discutir si el conflicto era elegido o necesario. Vino a decir que había llegado como un meteorito, un acontecimiento externo al que simplemente había que adaptarse pragmáticamente. Pero ni siquiera los meteoritos viajan por el vacío absoluto. Su trayectoria puede alterarse por campos gravitatorios, colisiones o perturbaciones menores. En política internacional ocurre lo mismo: los hechos no aparecen de la nada , sino que son el resultado de decisiones acumuladas o, peor, de responsabilidades no atendidas. La guerra que hoy sacude Oriente Próximo no es una fatalidad cósmica. Es una elección hecha por el presidente de... Ver Más