Alfonso García es el pescadero del único puesto que queda abierto en el mercado de Huerta de la Reina. Darían ganas de llorar al cruzar la puerta si no fuera por la alegría que derrocha este hombre, que a sus 61 años ni puede jubilarse ni se plantea irse a otro mercado. «¿Cómo me voy a ir a otro sitio a empezar de cero, después de más de cuarenta años aquí?», dice con desparpajo.